26.7.07

Un 'casco azul' granadino se casa con una árabe a la que conoció en el Líbano


Un soldado español, natural de la localidad granadina de Jun, que sirvió como 'casco azul' en el Líbano hasta el pasado febrero se casó ayer en Maryayun con una joven libanesa a la que conoció y cortejó durante su misión en el sur del país. «Naam» (sí), dijo Juan Antonio Serrano Álvarez tras una misa que se celebró enteramente en árabe pero en la que él no titubeó cuando tuvo que decir que era esa la mujer con la que quería vivir el resto de su vida, en las alegrías y en las penas.

Las condiciones de seguridad en la zona -especialmente el nivel de alerta existente entre el contingente español tras el atentado del pasado 24 de junio, que acabó con la vida de seis de sus miembros- provocaron que ninguno de los antiguos compañeros de Juan Antonio pudiera acudir a la ceremonia.

Esta historia de amor, la primera de esta índole entre un 'casco azul' español y una libanesa, comenzó cuando Juan Antonio, de 26 años, que formó parte de la unidad de logística del contingente español entre octubre del 2006 y febrero del 2007, visitó un comercio que vendía uniformes en la ciudad de Maryayun, donde lo atendió Dunia Atallah, de 24 años.Inmediatamente hubo un flechazo y durante el tiempo que él pasó en el sur del Líbano se vieron con frecuencia.

El regreso del soldado a España no impidió que continuaran en contacto a través del correo electrónico y hace sólo cuatro días que volvió al país árabe para poder casarse. Aunque al principio ella no hablaba más que árabe, comenzó a aprender español para poder comunicarse con él.


«La decisión de casarnos fue tomada cuando él estaba en España», declaró Atallah, señalando: «Estoy feliz de poder compartir mi vida con él». Interrogada sobre lo que le había atraído en él, respondió: «Todo me gusta, sobre todo su franqueza», y aseguró que sus padres «no se opusieron» al matrimonio. «Lo importante para ellos es mi felicidad y ésta está con él».

Jalil Atallah, el padre de la novia, afirmó por su parte que «estoy feliz porque ella lo está. Lo único que pido es que Dios los bendiga».

La madre, Fadura, que tuvo todo el tiempo lágrimas en los ojos, declaró: «Me hubiese gustado que mi hija estuviera en el Líbano, pero que Dios la bendiga, ya que lo único que me importa es su felicidad». «Que Dios devuelva la paz al Líbano para que puedan regresar», agregó.La boda se celebró en la catedral de San Pedro, de los greco-católicos de la ciudad de Maryayun, en presencia de sus allegados. «Hubiese querido decir al capellán y al contingente español que asistan, pero tengo miedo por su seguridad, así que preferí no hacerlo», reconoció el novio.



Fuente:www. ideal.es

4 comentarios:

Lydia dijo...

Ohhhhhh, que historia mas bonita!!!, ella wapísima por cierto.

Un beso Helena, que desde que nos conocimos en el intensivo de Munique en Málaga, no te veo ni escribo en tu blog.

Saluditos.

Helena Rull dijo...

Si es verdad! Hay que ver cuantos encuentros en el taller de Munique en Málaga!!.
Muy lindo tu blog, y muchos besos para tí Lydia.

Nejsret dijo...

Incluso en los sitios más recónditos y en los momentos más difíciles, surge el amor... qué historia más bonitaaaa. Lástima que el novio no pudiera celebrarlo con sus amigos.

Sarah dijo...

Que historia mas bonita!! El amor no entiende de fronteras.
Un saludo