30.9.06

Marka, campo de refugiados, hogar de los expulsados.


Volemos hasta Jordania, a la preciosa capital de Amman la cuál me sigue envolviendo en recuerdos entre sus colinas y aromas. Vayamos más al norte, a unos 10 kilómetros aproximadamente. Ya nos encontramos en Marka, lugar vullicioso, al menos en el centro, ahí está!! el avión a modo de objeto decorativo en el centro de esta subárea de Amman, les anuncio que en Marka existe un areopuerto, de esta manera cobra más lógica el adorno aéreo en medio de la rotonda. Las tiendas, cafeterías y coches..., hacen del lugar un entretenimento continuo mientras andas.

Entre las calles pulcras me alejo del centro, pasan mezquitas y alguna iglesia mientras desfilan casas adornadas con sus olores a jazmin, en cuestión de pocos metros la tranquilidad sacude mi cuerpo. Las familias se reunen al final del día en el porche de las casas, de tres o cuatro plantas, mientras se fuman alguna narguile y toman café turco. Éstos hogares, como en la mayoría de los países árabes, son patrilocales, por lo que las esposas de los hijos van a la casa familiar a vivir una vez casadas, de esta forma se construye una planta superior por hijo casado, residiendo usualmente los padres en la primera. Esto dá sentido y respuesta al porqué no se cierran los cimientos en algunas casas árabes...

En este lugar el tiempo desaparece, no existe los rivales, la competencia, el odio..., ni la ropa de marca, ni tan siquiera las cantantes de pop árabe con pómulos de silicona que se anuncian en los videoclips del mundo oriental con la intención de pescar algún Saudí con dinero. En este lugar no les interesa todo esto. Son seducidos por la familia, la buena comida, y las canciones de Om Kalthoum y Kadem al Saher.

Curioso que en realidad Marka no era un adorable barrio lleno de felicidad, sino un campo de refugiados en su mayoría, y que cubría una área de 917 metros cuadrados, era conocido con el nombre de Hittin, y uno de los seis campos de emergencia en 1968 para 15,000 refugiados palestinos y personas desplazadas como resultado de la guerra Árabe-Israelí de 1967. Palestinos que fueron expulsados de su país, que se quedaron sin nada, y que han reconstruido su vida con las cadenas del destierro. Me pregunto muchas veces porque teniendo más tenemos, a veces, menos en el corazón. Y porqué cuando menos se tiene más se dá.

Dedicado al barrio de Marka, a la hamburguesería cristiana con los mejores cockteles del mundo, a la librería y a los que todavía me recuerden.

MÁS FOTOS: http://www.un.org/unrwa/photos/archive/health/jordan.html

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