16.8.06

Entrevista a Zuel by Helena Rull

H.R. Cuando eras pequeño, ¿qué querías ser de de mayor?
Z.: Payaso. Soñaba con trabajar en un circo y recorrer el mundo en una caravana.

H.R.: De todas las facetas artísticas que conoces, por qué te decantaste por la danza oriental?
Z.: Más bien la danza oriental se decantó por mí. La conocí por casualidad mientras estudiaba Arte Dramático y los acontecimientos me han ido metiendo en el mundillo casi sin darme cuenta. Aunque es verdad que desde pequeño me interesaban mucho dos cosas: la danza y Al-andalus, aunque por separado. Y al final, ya ves.

H.R.: Todos los comienzos son difíciles. ¿El tuyo lo fue?
Z.: (risas) Mucho. Es un proceso largo y dificil, pero hay que vivirlo por lo mucho que se aprende. Se van dando pasitos lentamente y se pasan momentos amargos. Tienes que trabajar en sitios que no te gustan, en condiciones pésimas, sientes que no se valora lo que haces... en fin, muchas anécdotas para los nietos. A pesar de todo siempre queda lo bueno, el aprendizaje y las personas con las que compartes calamidades, que se acaban convirtiendo en amigos para toda la vida.

H.R.: ¿Alguna vez pensaste dejar de lado tu faceta de bailarín oriental y dedicarte a tu faceta de actor?
Z.: Pues no dejaría una cosa ni la otra, pero te digo algo... actores ya hay muchos.

H.R.: ¿Bailarinas europeas o árabes?
Z.: Árabes. Generalizando, aunque no se debe, la técnica europea puede ser más estilizada, más visual, pero lo que a mí realmente me enamora es el espíritu, el alma que tienen las mujeres árabes.

H.R. ¿Te beneficia o te perjudica ser hombre en éste arte?
Z.: Lo que te beneficia es tratar de trabajar bien y ser buena persona.

H.R.: ¿Qué estilo de folclore es tu favorito?
Z.: El dabke. Por su significado, por su humanidad y el sentido de grupo. Y el saidi, por el buen rollito y la alegría que transmite, porque es un baile muy popular y yo soy muy de pueblo.

H.R.: Has viajado por Europa realizando talleres y espectáculos. ¿Cuál es la ciudad que más te ha enamorado?
Z.: Gante. Es una ciudad preciosa, limpia, de arquitectura cuidada. No tiene semáforos y la gente se mueve básicamente en bicicleta o tranvía. Hay muchísima cultura mires por donde mires, quizás también porque hay muchos estudiantes. En cualquier bar hay espectáculos de títeres, música, teatro... en la calle, en los teatros... También te encuentras exposiciones muy curiosas... La gente es muy amable, cuidan las cosas y no vi se ambiente consumista y derrochador que vivimos aquí. Y la comida buenísima. Lo único que le falta es un poco de sol.

H.R.: ¿Qué es lo que te regala la danza oriental?
Z.: Una profesión que me apasiona. ¿Te parece poco? Bueno, aparte de eso, me mantiene en forma y en su momento me subió mucho la autoestima. Me hace feliz.

H.R.: ¿Cuál es la reacción del público árabe ante un bailarín hombre?
Z.: Cuando trabajo con público árabe hago más énfasis en el folclore y en lo que sé que les gusta más. Me dicen siempre que mi estilo es muy egipcio y piensan que les tomo el pelo cuando les digo que soy español. Los pakistanís suelen ser dados a darme consejos bastante útiles porque les encanta todo lo que tenga que ver con la danza. Y es que en mis comienzos tuve la suerte de trabajar en un pub árabe, donde había muchos marroquís, que son muy bailones. Yo bailaba con ellos y aprendí el carácter árabe. Trabajé ése carácter como si de un personaje de teatro se tratara. Y ahora creo que forma parte de mi manera de ser. Me siento muy identificado con la cultura árabe.

H.R.: ¿Te realiza más actuar o enseñar?
Z.: Cuando llegué a vivir a Madrid solo me interesaba el espectáculo. No me había planteado enseñar. Pero surgió y la verdad es que ahora lo que más me realiza es poner en escena a mis alumnas y ver como alguna de ellas se anima a hacer sus pinitos. Es muy emocionante la ilusión que le ponen las chicas. Eso no se puede explicar. El público te aplaude y la cosa termina ahí, sin embargo con las niñas se crean unos vínculos afectivos que para mí son muy importantes.

H.R. Hay gente que ya habla de Zuel como uno de los grandes maestros de la danza oriental. ¿Qué piensas sobre eso?
Z.: Aún soy joven para que me digan eso. Es cierto que mi intención es hacer que Andalucía, por nuestra cultura y nuestra historia, se convierta en un centro importante de enseñanza de las danzas árabes a nivel mundial. Para eso hay que trabajar mucho y contar con el apoyo de mucha gente, pero yo creo que poco a poco lo lograremos.

H.R: Muchísimas gracias...

1.8.06

Jerusalem



Las tierras eran rojizas, escurridizas, jugaban a ser torbellinos en el camino.
Dejé atrás las bajas montañas cobrizas y recorriendo las tierras se acercaba mi destino de oro.
Recorrí las calles estrechas y buscaba un refugio, quizá por la añoraza, sentía pertenecer al lugar. Entre callejuelas no veía el horizonte, no encontraba más allá que las casas sobrias rellenas de tesoros. Sin avisarme, elevé mi mirada y encontré la cúpula dorada: al aqsa, mi destino y mi pasión. Sus paredes gritaban en sus tizas Issa, Issa! el nombre de Jesús.

1999, Jerusalem, Helena Rull;

Qana, Beirut

(Traducción: Qana; Pueblo libanés)



2000 years ago,
in qana, jesus transformed water into wine.
today, in qana, the israeli air force transformed kids into ashes.
today, in beirut, i am not able to transform this page into a drawing.

2ooo años atrás,
en Qana, Jesús transformó el agua en vino,
hoy, en kanaa, la fuerza armada israelí transforma niños en ceniza,
Hoy, en Beirut, yo no puedo transformar esta página en dibujo.



Este dibujante y músico libanés explica en dibujos y en frases lo que día a día vive en Beirut.



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